martes, 28 de mayo de 2019

The Gods War: la guerra de los dioses ha llegado

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Han pasado casi 3 años desde que participé en la campaña de financiación colectiva del juego de tablero Glorantha: The Gods War. Pero finalmente llegó a mi casa. Bueno, en realidad llegó al centro de recogida de paquetes más cercano que pude asignar. De ahí, y con la ayuda de mis bracitos, transporté hasta mi casa como pude esa pedazo de caja enorme que pesaba unos 8 kilos. Ocho kilos repletos de cartón, pero sobre todo de las miniaturas de plástico que componen la parte más atractiva y vistosa de este juego de tablero. Una vez recuperado el aliento, la abrí y saqué de ella todas esas miniaturas brutales. En esta entrada voy a compartir contigo las imágenes y hasta vídeos de todo el contenido de la caja y mis primeras impresiones del juego.

La caja básica del juego de mesa Glorantha: The Gods War

Antes de empezar


En el siguiente enlace puedes leer la entrada que escribí en el 2016 sobre el mecenazgo de The Gods War. A modo de resumen: este juego de tablero de la empresa Petersen Games, liderada por Sandy Petersen, trata sobre los mitos de Glorantha, el mundo mágico ideado por Greg Stafford y ambientación básica de juegos como RuneQuest o HeroQuest. Concretamente, cada jugador toma el papel de uno de los panteones elementales del universo de Glorantha: Cielo, Tormenta, Oscuridad, Caos y varios más, y se enfrenta con sus poderes, héroes y dioses al resto de panteones en una batalla para determinar quién obtiene la supremacía. Esta «guerra de los dioses» que plantea el juego forma parte del trasfondo de Glorantha. De hecho, es parte de la historia mítica de la creación de este universo, y ahora, con The Gods War, puedes recrear esos acontecimientos míticos y tal vez ver un desenlace distinto en tu mesa de juego.


Vamos al grano


Mi aportación a la campaña de mecenazgo fue para conseguir la caja básica del juego Glorantha: The Gods War y una de las cajas de ampliación existentes: Elder Races. Me habría encantado adquirir también la caja de ampliación Empires que incluye miniaturas para jugar con 4 facciones adicionales (Tierra, Mar, Luna y Dios Invisible), y que permite jugar partidas con hasta 8 jugadores. O hacerme con alguna de las tres otras cajas de miniaturas brutales: Dragons, Chaos Monsters y Cosmic Monsters. Pero es que este vicio no es barato. Me gasté 125$ en el juego básico, 100$ más por la expansión y 62 dolarazos por los gastos de envío. Es lo máximo que me he gastado nunca en un producto friki, y créeme, fue un gran esfuerzo contenerme.

Al abrir la caja del envío encontré 3 cajas y un póster. Esto último consiste en la ilustración completa que decora las cajas de las expansiones Dragons, Chaos Monsters y Cosmic Monsters. En el centro se ve a Cwim, un monstruo gigantesco y horrendo del Caos, luchando contra una serpiente marina de proporciones titánicas.

El póster es la ilustración que decora la portada de estas tres cajas de miniaturas extra

El póster fue una pequeña recompensa extra que se le ocurrió al hijo de Sandy Petersen para compensar mínimamente a los mecenas por el retraso que se produjo en la entrega del juego. Tal y como informaron, una causa fue el complicado diseño de algunas miniaturas, ya que tuvo que adaptarse para que fueran funcionales (más adelante comento algunas de ellas). Y después hubo un retraso importante en el proceso de crear las cajas para transportar las miniaturas de forma segura. Según explicaron en las numerosas actualizaciones del proyecto, el propio Sandy Petersen viajó hasta la fábrica en China para hablar con los responsables y ver de cerca cuál era el problema. Según contaron, estas miniaturas fueron mucho más complicadas de hacer que las de Cthulhu Wars, el juego hermano de The Gods War.

Respecto a las cajas, una era grande, otra mediana y la última pequeñita. Abrí primero la más pequeña y dentro encontré la miniatura de la diosa Arachne Solara. Esta miniatura se usa como marcador de turno y de dirección del turno, pero además, incluye unas reglas y fichas de telaraña para añadirla como monstruo neutral en las partidas de The Gods War. Esta miniatura podía conseguirse gratis si te apuntabas al boletín de novedades de Petersen Games durante la campaña de mecenazgo. Todo un detalle.

La miniatura de Arachne Solara, con sus reglas especiales y las fichas de telaraña.

Esta es una de las miniaturas que tuvo que modificarse ligeramente, y es que el boceto original tenía unas patas demasiado finas para sostenerse con garantías. Aun así, han conservado una pose muy chula. Me fijé en que en realidad se compone de tres partes encajadas: la melena, el cuerpo y la base. Siendo puntillosos, la juntura de la melena con la cabeza se ve bastante, pero es sensacional igualmente. Me gusta el detalle de la melena en llamas, igual que el abdomen, y el hecho de que se sostenga sobre una peana con la forma del mapa del mundo de Glorantha, donde se ven los principales continentes. Nunca me he dedicado a pintar miniaturas, pero me imagino muy bien esta miniatura bien pintada con el efecto de las llamas sobre el cuerpo. Creo que no tardaremos en ver por las redes muchas de las miniaturas de este juego pintadas de forma profesional.

Esta miniatura puede usarse como marcador del turno o como monstruo que incluir en las partidas.


Glorantha: The Gods War - El juego básico


Luego abrí la caja grande que contiene el juego básico, que pesa 5,5 kilos. Primero desplegué las dos mitades del tablero. Es una pena que el tablero esté dividido en dos, pero al parecer tuvieron que hacerlo así para que pudiera caber todo en la caja. El tablero es un mapa de Glorantha donde las diversas regiones y océanos forman las casillas. Está impreso por las dos caras porque tiene más o menos regiones según el número de jugadores (entre 3 y 5). Es diferente del que se mostró en el mecenazgo y en la versión print & play (ver entrada sobre el mecenazgo). Por un lado tiene más detalle, pero menos colores, y la casilla central del Pico Cósmico parece algo pequeña para albergar a más de un dios. Algunas de las islas más pequeñas, como Teleos, pueden quedar totalmente cubiertas bajo la peana de las miniaturas de los grandes dioses, como Kyger Litor o Yelm, pero mola porque eso resalta lo inmensas que son. Además, hay dos partes extra de mapa, que son exteriores al mapa «normal» del mundo de Glorantha. Se trata de la zona del Inframundo y la de la Bóveda Celestial. Estas también tienen más o menos casillas en cada cara según el número de jugadores.

Después saqué todos los cartoncitos: las hojas de imperio para cada facción, el reglamento, el marcador de puntos de victoria, los poderes, las fichas de templos y otras ayudas de juego para llegar, por fin, a las miniaturas que había debajo. Las pedazo de miniaturas. El juego básico incluye cuatro facciones para jugar partidas de 3 o 4 jugadores. Cada una tiene grandes dioses, dioses menores, héroes o heroínas y secuaces mortales. En total, 36 miniaturas. Saqué primero las figuras de las cuatro grandes deidades. Estas apenas pueden llamarse miniaturas, y son más bien «megaturas». Unas vienen encajadas en la base de plástico, para protegerlas mejor, y otras directamente en bolsitas junto con otras miniaturas. Ya las había visto muchas veces en fotos y había visto algunas en las jornadas The Kraken de 2018, pero poderlas sostener por fin y ver todos sus detalles fue una gozada. Son realmente grandes y mi favorita sin duda es la del Rey de las Tormentas, a quienes muchos llaman Orlanth, aunque tiene muchos nombres.

De hecho, engañé a un amiguete para grabar un vídeo mientras sacaba todos los componentes de la caja. Solo dura unos 4 minutos. Échale un vistazo si quieres:


La representación de las divinidades es simbólica, ya que al fin y al cabo son seres abstractos, fuerzas de la naturaleza como el cielo, las tormentas, la oscuridad o el sol. En el caso del dios de las tormentas, el hecho de que tenga seis brazos le da un aire mítico como las deidades hindúes. Me encanta además cómo su cuerpo se forma a partir de nubes y cómo el rayo que sostiene recorre todo el cuerpo de arriba abajo. Es una miniatura que refleja muy bien la violencia de las tormentas, con su espada y su hacha a dos manos y una actitud desafiante. Además, si conoces las runas de Glorantha, puedes ver claramente la runa del aire en varios puntos, como en el pecho.

El dios de las tormentas desde varios ángulos, acompañado de un arquero celestial para comparar el tamaño.

El Dios Loco del Caos, Ragnaglar, tiene una miniatura igual de enorme, con una representación muy horripilante, como corresponde al siniestro padre del Diablo y líder del Trío Infernal: es un esqueleto de cabra con gran cornamenta, una capa hecha de pieles de animales cosidas y toda ella se sujeta a una roca mediante unos tentáculos huesudos. Su esposa, Thed, es una diosa trágica con ansias infinitas de venganza contra el mundo debido a la herida de su vientre. La miniatura de esta diosa de los broos tiene forma de mujer-cabra armada con un mayal y su cola es una serpiente, y además tiene una base inusualmente grande repleta de detalles orgánicos repugnantes. En otra bolsa puede verse la miniatura de Malia, la diosa de la enfermedad, con forma de monstruo reptante y deforme con una boca redonda repleta de colmillos. Todo muy asqueroso, como corresponde a los dioses del Caos. Curiosamente, la facción del Caos no tiene héroes ni heroínas, pero a cambio tiene estos tres dioses. Sus seguidores mortales son los broos, hombres cabra con mutaciones aberrantes.

¡Uuuh, qué miedo! Un primer plano de la miniatura de Ragnaglar, el dios loco que dejó entrar el Caos en el mundo.

La diosa madre de los trolls, Kyger Litor, es otra de las miniaturas más sorprendentes. Es un monstruo femenino agazapado aterrador. No tiene ojos porque nació en la oscuridad del Inframundo, y como diosa oscura de la fertilidad, es curioso cómo han resuelto representar el hecho de que da luz a los trolls sin representar genitales femeninos: en vez de salir de una vagina, los trolls salen de una especie de huevos pegados a su cuerpo. Todos esos pequeños trolls recién nacidos alrededor del monstruo son geniales y hacen que te quedes admirando todos sus detalles.

Finalmente, tenemos el dios del sol, Yelm, representado aquí como una esfera radiante con dos rostros, uno furioso y otro con pose majestuosa. El aura que rodea la miniatura tiene unas inscripciones en alfabeto dara happano, pero aún no he conseguido descifrarlas.

Las cuatro miniaturas de los grandes dioses de cada facción: Tormenta, Cielo, Caos y Oscuridad.

Respecto a las miniaturas de los dioses menores, en la facción de las tormentas tenemos tres hermanos de la tormenta, con una forma que recuerda a los lammasu de la mitología babilónica, ya que son toros alados con rostro humano. En el bestiario de RuneQuest Glorantha (leer reseña) ya aparece uno de ellos, pero en este caso representan entes mayores, tal vez la representación simbólica de otros fenómenos meteorológicos violentos, como el trueno, el granizo o los huracanes. Estas miniaturas también se simplificaron un poco respecto al diseño original, ya que incluían unos rayos que les salían de las pezuñas delanteras.

Las miniaturas de los «Stormbrothers» son bastante contundentes. Aquí los vemos rodeando a un pobre arquero celestial.

Los dioses menores de la facción de la oscuridad son las sombras. En el juego de rol RuneQuest, las sombras son elementales de la oscuridad, pero en este juego estas miniaturas representan dioses menores de la oscuridad, y parecen terroríficos seres que me recuerdan a los «dementores» de las novelas de Harry Potter. Me gustan sobre todo por esos apéndices parecidos a patas de insecto y por la pose tan inclinada que las hace salir de la peana.

Las sombras son seres hechos de oscuridad: espectros encapuchados medio insectos que dan miedo.

Finalmente, tenemos los fénixes de la facción del cielo. Hasta el momento y que yo sepa, en ningún libro de trasfondo sobre Glorantha se menciona a los fénixes, pero encajan muy bien para representar dioses menores del panteón solar, dada su mitología como seres de fuego. Como todos los demás dioses menores, su valor de combate es solo 1, igual que el de los secuaces mortales de cada facción. El factor de combate determina los dados de seis caras que tiras cuando te enfrentas a otras miniaturas en una batalla. La diferencia entre estos y los secuaces mortales es que los dioses menores tienen poderes especiales. Por ejemplo, las sombras tienen el poder «Forma espectral», que les permite absorber más daño de lo normal, y los fénixes tienen el poder «Lanza solar», con el que puedes fulminar a tus enemigos estén donde estén.

Primer plano de un fénix, dioses menores de la facción de los cielos en Glorantha: The Gods War

Luego tenemos las miniaturas de los héroes y heroínas mortales, que también tienen poderes especiales. En la facción de la tormenta tenemos al campeón, un bárbaro armado con dos espadas montado en un toro alado, que en el trasfondo de Glorantha se conocen como toros celestiales. Esta miniatura tiene una pose heroica y muy bad-ass. Me imagino que podría representar a Vingkot, el hijo de Orlanth al mando de los ejércitos de seguidores mortales. En el diseño original, el toro tenía dos alas extendidas a ambos lados del cuerpo, pero al final tuvieron que rediseñarla y ahora las alas son más finas y están más pegadas al cuerpo. Es una de mis miniaturas favoritas por la épica que destila y por su dinamismo, como si estuviera cayendo en picado sobre un enemigo.

El campeón de la tormenta tiene el poder especial «Combate singular», que te da ventaja en las batallas.

En el caso de la oscuridad, la heroína es Cragaraña, una hechicera troll con poderes sobre el fuego y medio cuerpo con forma de araña, como la diosa Arachne Solara. Si tienes El libro de los trolls que publicó JOC Internacional para RuneQuest, podrás saber más sobre ella. Y si has jugado al videojuego King of Dragon Pass, tal vez te hayas topado con ella en alguna desdichada ocasión. La miniatura mola bastante, con sus patas arácnidas y sus hechizos de fuego en las manos. Es otra de las miniaturas que ganaría mucho con una mano experta de pintura. Por el lado negativo, es una pena que no la diseñaran con una forma más típicamente troll, ya que tiene una pinta muy humana.

En esta foto de familia de la facción de la oscuridad puedes ver a Cragaraña en primer plano, abajo a la izquierda.

Por su parte, el héroe de la facción de los cielos es el Emperador, y sorprende su forma de wyrm con su larga cola alrededor del trono. Aunque puede parecer raro, parece ser que en uno de los libros inacabados de Greg Stafford se describe este misterio de la forma dracónica del emperador de Dara Happa (The Fortunate Succession).

Malia, diosa de la enfermedad, Thed, diosa madre de los broos, Cragaraña, el campeón y el emperador a la derecha.

Para terminar, tenemos las miniaturas de los secuaces mortales de los dioses. En la facción de las tormentas tenemos a los bárbaros, 4 miniaturas bastante chulas que representan a un guerrero acorazado y armado con una espada y una daga. Aunque la miniatura me gusta, creo que la pose con todo el brazo por debajo de la barbilla es un poco forzada. Los trolls me gustan mucho más, ya que tienen una pose muy dinámica y amenazante. El primer diseño de estas miniaturas fue muy criticado, ya que parecían gorilas, pero por suerte Sandy Petersen hizo caso a los fans, y las mandó rediseñar. Los arqueros de la facción de los cielos están bien, sin más. Por último, los broos de la facción del Caos me parecen muy feos. Estos seres sucios y depravados son enemigos aterradores de cualquier campaña de RuneQuest o HeroQuest situada en Glorantha. Pero en estas miniaturas se les muestra inclinados hacia atrás y uno de los brazos es un tentáculo largo que da la vuelta por la espalda. Está bien que den cierta grimilla, pero aun así es de las miniaturas que menos me gustan de todas.

Miniaturas de los trolls de la oscuridad y de los bárbaros de las tormentas.

Todos los componentes están colocados en la caja de forma que no sufran daño al transportarlos. Así, las miniaturas más grandes encajan en huecos hechos a medida. Sin embargo, esto hace que volver a guardarlo todo en su sitio no sea nada fácil. De hecho, es un pequeño rompecabezas y, si no lo haces bien, te arriesgas a que alguna de las miniaturas sufra desperfectos, ya que el tablero y todos los cartones que se colocan encima antes de cerrar la tapa pesan bastante.



El reglamento


El reglamento de este juego son nada menos que 121 páginas en papel satinado a todo color encuadernadas en tapa blanda. Sin embargo, las reglas en sí ocupan muchas menos páginas. De hecho, las 32 primeras solo incluyen imágenes de los distintos componentes del juego básico y de todas las expansiones, para que puedas confirmar que efectivamente tu caja contiene todo lo que se supone que debe tener. Luego, otras 30 páginas al final del libro están dedicadas a ofrecer consejos para los jugadores de cada facción, además de preguntas frecuentes para resolver dudas, así como las reglas de las cajas de ampliación. En conclusión, las reglas del juego básico ocupan unas 50 páginas, pero con muchas imágenes a color, ya sea como explicaciones o simplemente para decorar. No nos engañemos, no es un juego para principiantes en esto de los juegos de mesa, ya que tiene su intríngulis.

El índice del reglamento de The Gods War

Aun así, el sistema básico del juego es fácil de aprender. Cada turno se divide en 3 fases en las que los jugadores realizan sus acciones. Durante la fase de acción, los jugadores se turnan para gastar puntos de poder con los que mover sus miniaturas por el tablero, invocar miniaturas de su reserva, construir o mejorar templos y declarar batallas contra las miniaturas o edificios de los demás jugadores. A continuación, en la fase de poder, los jugadores recuperan el poder gastado dependiendo del número de templos que tengan en pie. Finalmente, en la fase de concilio, los jugadores ganan puntos de victoria según el número de templos que tengan sobre el tablero y las búsquedas heroicas que hayan completado. En esta fase también pueden usarse algunos poderes especiales.

El objetivo del juego es ser el primer jugador en acumular al menos 35 puntos de victoria. Como los templos que construyes es lo que da puntos de poder y de victoria, construirlos es una prioridad, pero también defenderlos con tus miniaturas y tratar de destruir los de tus adversarios. No obstante, si todo fuera eso sería muy simple. Hay dos factores que hacen el juego mucho más interesante.

Inicio de la parte donde se explican las fases de cada ronda

En primer lugar, la facción de dioses que controla cada jugador es una pieza muy importante del juego, ya que cada una tiene unos poderes y unos puntos débiles muy distintos, que hacen que este juego sea asimétrico. Es decir, cada jugador empieza con unas ventajas y desventajas distintas y la clave está en saber sacar el máximo partido de las ventajas y jugar bien tus cartas. Además de todas las acciones mencionadas, los jugadores tienen el aliciente de completar búsquedas heroicas, que no es más que ir cumpliendo una serie de condiciones para así obtener más poderes especiales. La variedad de poderes únicos al alcance de cada facción le da al juego un cierto parecido al juego de cartas Magic: The Gathering, pero jugado sobre un tablero con casillas y miniaturas, en el sentido de que tienes que saber bien cuándo usar cada uno de tus poderes para sacarles el máximo provecho, y la estrategia que sigas en el movimiento de tus miniaturas tendrá un efecto determinante.

Inicio de la parte sobre la fase de poder

En segundo lugar, la mecánica del juego cambia en ciertos puntos de la partida. Por ejemplo, cuando el primer jugador alcanza 10 puntos de victoria, la casilla del Pico Cósmico explota y se transforma en un vórtice del Caos. Esto no es porque sí, sino que refleja el trasfondo de la Guerra de los Dioses de Glorantha. Entonces, todas las facciones excepto la del Caos deben colaborar y sacrificar miniaturas para cerrar el vórtice si no quieren que todo empeore y la victoria sea del Caos. Claro que un jugador listo conseguirá que sean otros quienes hagan el mayor sacrificio... Más adelante, hay otro acontecimiento, «el Gran Compromiso», en el que la mecánica vuelve a cambiar. El final del juego se acelera y en esta fase me imagino que la diplomacia y los pactos verbales entre los jugadores pueden dar mucho juego. Y es que en cada ronda, uno jugador distinto se encarga de repartir puntos de victoria a los demás, pero el cómo los reparta dependerá de cómo le hayan tratado y de quién lleve más ventaja, claro.

Saber mover las miniaturas por el tablero es fundamental para la estrategia de juego.

En definitiva, parece muy divertido y estoy deseando probarlo cuanto antes. Solo le veo un pero, y es que tal vez no sea del agrado de las personas a quienes no les gusten los juegos de enfrentamiento directo entre jugadores. En este tipo de juegos, puede suceder que varios jugadores decidan cebarse en el más débil para eliminarlo de la partida. Por suerte, las reglas incluyen una mecánica para que un jugador que haya perdido todas las miniaturas y todos los edificios pueda seguir jugando. También me parece muy útil que exista una regla que determina qué pasa con la facción de ese jugador que se ve obligado a abandonar la partida antes de que termine. Parece que el señor Sandy Petersen ha pensado en todo.

La mesa preparada para empezar a jugar con las cuatro facciones básicas: ¿hace una partida?


Elder Races - Caja de ampliación


Además de la caja básica, me compré esta expansión. La caja Elder Races contiene 31 miniaturas más que puedes añadir a las partidas de The Gods War para darles aún más salsa. Se trata de diferentes razas de seres mortales o inmortales propios del mundo fantástico de Glorantha (las razas antiguas) que permiten a tu facción aliarse con ellos y unirlos a sus fuerzas. Cada una aporta una serie de poderes y ventajas totalmente distintos y sus reglas de juego están descritas en unos cartones para poderlas consultar fácilmente durante las partidas.

He aquí un vídeo de los contenidos de esta caja. Solo dura unos 3 minutos:


Las tres miniaturas más enormes de esta caja son el gigante, la arquera maidstoniana y el dragonut en su última fase de desarrollo espiritual. Todas tienen un nivel de detalle espectacular. Por ejemplo, el gigante tiene verrugas, michelines, un cadáver humano en el tobillo o un cerdo atado a la cintura. También me gusta que va mirando hacia abajo, como pensando a qué insignificante mortal va a pisar a continuación. ¿Podrás aliarte con él para que luche de tu lado? ¿Y podrás hacerlo antes de que se te adelante un adversario?

¡El gigante viene a por ti...!

El dragonut, fiel al trasfondo de Glorantha, cambia a lo largo de la partida y cada vez se va haciendo más poderoso. En su sexta transformación, la miniatura que ves abajo a la izquierda se transforma en la «megatura» del Señor Inhumano de la derecha. Y sí, para ese momento desearás que esté aliado contigo, porque añade 4 dados de combate a tu bando. Esta es mi miniatura favorita de esta caja, porque me parece muy elegante.

Date prisa en aliarte con los dragonuts o tendrás que enfrentarte a ellos.

El resto de miniaturas se presentan en grupos de tres y son de tamaño más modesto. Cada tiene poderes especiales concretos. Unas de mis favoritas son los boggles. Aunque apenas se han descrito en los juegos de rol situados en el mundo de Glorantha, estas criaturas son los traviesos vástagos del dios embaucador. Por eso tienen esa forma tan retorcida y graciosa. En términos de juego, tienen un factor de combate igual a 0, pero aun así fastidiar es su especialidad.

Te van a hacer la puñeta si no te alías con ellos. ¿Y si lo haces? También, también.

También hay 3 mostali (los enanos de Glorantha) y 3 aldryami (los elfos). Sus miniaturas no son muy espectaculares, más bien pasables. Los mostali llevan una armadura muy aburrida y funcional, sin adornos, lo que encaja perfectamente con esta raza. Y las aldryami van armadas con su arco élfico y una capa hecha de hojas. En cuanto a sus poderes, ambos saben luchar, pero los mostali pueden construirte grandes templos muy rápidamente y los aldryami te hacen ganar más puntos de victoria.


Luego están los luathas, semidioses originarios de la tierra del crepúsculo. Sus miniaturas son tremendas y tienen un pose muy chula. Además, me encantan esos yelmos corintios que aportan al juego un toque muy necesario de Edad de Bronce. Estos tíos son muy brutos. Tienen el mismo factor de combate que un elfo o un enano, pero cuando los sacas todos sobre el tablero obtienes el poder de devastar, que hace precisamente eso, hace huir a todas las demás miniaturas y se carga todos los edificios de la zona. A saco.

Estos luathas tan chulos me llegaron con las jabalinas algo torcidas, pero haré el truquito del agua caliente y fría y listos.

Otras miniaturas de la caja son: los hombres escorpión, los vadelinos, los barcos dragón, los slarges y... ¿me olvido de alguna? Ah, sí... claro:

Estas miniaturas no podían faltar. Los patos molan. Tienen un factor de combate de cero patatero, ¡pero molan!


Y esta es la caja Elder Races, básicamente. Es una pena que no estén a escala en relación unas con las otras. Por ejemplo, los piratas vadelinos son extrañamente grandes en comparación con los aldryami o los hombres escorpión. Eso hace que no puedas usar estas miniaturas para las partidas de rol de RuneQuest, por ejemplo, o para jugar a algún juego de escaramuzas. En The Gods War tienen un valor meramente representativo. Y para terminar, una foto de familia:

No se vayan todavía, aún hay más...


Más miniaturas: la caja Empires


Gracias a la colaboración de mi amigo Gran Orco, gran fan de Glorantha, incluyo a continuación varias imágenes que me ha cedido de los contenidos de la caja Empires. Esta caja incluye 4 facciones adicionales con las que jugar: Tierra, Mar, Luna y Dios Invisible, cada una con sus poderes especiales y un total de 44 miniaturas. Además, incluye un tablero para poder jugar partidas realmente titánicas de hasta 8 jugadores. Mi facción favorita de esta caja es la del Mar, con todas esas serpientes marinas y krakens, y luego la de la Tierra, con sus diosas de la tierra, su behemoth y sus gigantescos titanes: Genert y Pamalt, las dos miniaturas más enormes de todo el juego.

Gran Orco posando con, de izquierda a derecha: la diosa roja (Luna) y los titanes Genert y Pamalt (Tierra).

La facción de la Tierra no solo destaca por tener esos dos inmensos titanes. Además, es la facción con más miniaturas. Mientras que la mayoría de facciones tiene solo 3 dioses menores, la facción de la tierra tiene 7: una reina de la tierra para cada una de las facciones enemigas. Cada una de ellas puede casarse con una de las demás facciones correspondientes con su color, que entonces pasa a controlar esa miniatura. Esta unión confiere a ambas facciones un punto de poder extra. Pero mientas la facción enemiga solo obtiene un punto, el jugador de la facción de la tierra obtiene uno por cada reina que haya casado con otra facción. De hecho, la caja Empires incluye hasta unos anillos de plástico para simbolizar esta unión (!).

Las 7 reinas de la tierra, con una secuaz mortal en primer plano, una dama del hacha. Al fondo y a la izquierda se ven dos serpientes marinas de la facción del mar.

Gran Orco incluso ha grabado un vídeo en el que muestra una comparativa de tamaños de varias de de las miniaturas de Glorantha: The Gods War, desde la más pequeña, hasta la más descomunal.



Aún no me he comprado la caja Empires, pero me tienta mucho. Los motivos son varios. Sobre todo, para poder hacer partidas realmente épicas de 6 a 8 jugadores, con todos mis amigos. Luego para poder jugar también partidas de 5 jugadores, o para poder escoger facciones distintas en las partidas de 4. En concreto, la facción del mar me tira mucho, más que nada porque es de las más importantes durante la guerra de los dioses de Glorantha. Y, por qué no decirlo, las miniaturas impresionantes que incluye son una pasada. Sin embargo, entre los motivos que me frenan, aparte de los 135 dólares que cuesta, son que primero tengo que comprobar si realmente este juego gusta entre mi grupo y si lo jugamos mucho. Porque para que se quede criando polvo en la estantería no vale la pena tanto dispendio. Además, para poder jugar partidas a partir de 5 jugadores tendría que comprarme una mesa del comedor mucho más grande, porque si no, no cabe todo (ver foto de mi mesa, más arriba).

En cambio, Gran Orco la tiene más grande: esta foto es de la primera partida que jugó: Tormenta, Cielo, Caos y Mar.

Yo aún no he podido probar este juego de mesa, pero Gran Orco ya ha jugado varias partidas. Me ha contado que al principio se hicieron un poco de lío con tantos poderes y tantas runas, y que las dos primeras partidas duraron 4 horas en lugar de las 2 que se supone que dura una partida normal de The Gods War. Algo muy normal cuando empiezas con cualquier juego de mesa. La primera estuvo muy reñida y al final acabó ganando la Tormenta por solo un punto de victoria. En la segunda partida usaron miniaturas de las cajas de expansión Empires Elder Races. Gran Orco se alió con el gigante de la foto (ver abajo), pero al final fue el panteón lunar y su diosa roja quien se alzó con la victoria.

Partida con los panteones de la Oscuridad y el Caos de la caja básica, más los de la Tierra y de la Luna de la caja Empires. Y, además, con miniaturas de la caja Elder Races. ¡Brutal!

Por otro lado, el hecho de que algunos de sus amigos no dominen el inglés, supone un problema, sobre todo para saber en todo momento qué efecto tienen los poderes de sus facciones. Sin embargo, Gran Orco ha solucionado este problema para todos los aficionados españoles de Glorantha: The Gods War y es que... tachán, tachán... ¡Ha traducido y maquetado todas las fichas, hojas de imperio, poderes y runas del juego! Las puedes descargar gratis de su página web para imprimirlas y jugar a este juego en español. Desde aquí mi profundo agradecimiento: ¡eres realmente grande, Gran Orco!

Traducción española artesanalmente preparada por el señor Gran Orco

En definitiva


Sin haberlo probado todavía, todo apunta a que este juego va a dar largas horas de diversión gloranthana mítica. El apartado visual es sensacional y las reglas parece que prometen. Los juegos de Sandy Petersen se caracterizan por estar muy bien equilibrados, ya que hace montones de pruebas de juego para ir puliendo las reglas hasta que están perfectas. En todo caso, y aunque admito que me compré el juego con cierto sentido de culpabilidad por el dispendio, estoy contento con haber participado en el mecenazgo. Y, para terminar, un resumen de mis impresiones:

Lo mejor:

  • Miniaturas muy espectaculares con un alto nivel de detalle.
  • Buena relación con el trasfondo de Glorantha, y no requiere ningún conocimiento previo.
  • Reglamento bien testeado y con amplias dosis de estrategia.
  • Buena rejugabilidad gracias a las grandes diferencias entre facciones.
  • Si te gusta pintar miniaturas te lo pasarás pipa.

Lo peor:

  • Requiere mucho espacio, tanto de estantería como de mesa de juego.
  • Por la temática, la duración de las partidas y el nivel de detalle de las reglas, no parece muy apto para el jugador más casual, lo que puede dificultar sacarlo a la mesa.
  • Las miniaturas son tan caras y algunas tan frágiles que el propietario del juego se pondrá muy pesado recordando a todo el mundo que hay que tratarlas con cuidado. ;-D
  • Por ese motivo: ¡nada de bebidas sobre la mesa de juego! Por un lado, porque seguramente no quede espacio donde ponerlas (!). Y por el otro, para eliminar el riesgo de que se derramen sobre los componentes del juego. Solución: mesa supletoria.
  • Que algunas miniaturas de mortales no estén a escala para poderlas usar todas juntas en las partidas de rol de RuneQuest.

Foto de familia de las miniaturas del Caos: el Trío Infernal y sus secuaces, los repugnantes broos.

En fin, eso es todo de momento. Pronto publicaré otra entrada con todas las fotos que no me han cabido en esta, sobre todo de la caja Empires. Y si un día de estos logro reunir a mis amigos para jugar una partida, intentaré publicar un informe de mi primera guerra de los dioses. ¿Qué te parece todo? ¿Echarías una partida? ¿Con qué facción de dioses jugarías? ¿Cuál es la miniatura que te gusta menos? ¿Y la que más?

11 comentarios:

  1. Menuda locura. Pinta flipante, ¡pero es tan absurdamente grande en todos los sentidos! Precio incluido, claro...

    En fin, si alguna vez soy rico...

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    1. Sí, por desgracia es bastante caro. El Cthulhu Wars también se disparó mucho de precio en su momento.

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  2. Tiene una pinta maravillosa, pero ya llego tarde de pedirlo para mi cumpleaños. Tocara ahorrar!

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    1. Supongo que dentro de poco pasará a estar disponible en las tiendas, así que creo que para el siguiente cumpleaños puede ser tuyo.

      De todas formas, tenemos una partida pendiente de Juego de Tronos, ¿eh? 😀

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  3. Fantástico! 😮
    Tocará hacer alguna peregrinación que otra para adorar a los ídolos.😁

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    1. ¡Ja, ja, ja! Sí, molaría hacer una quedada y jugar una partida de 8 jugadores. 😛

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  4. A ver qué hace ahora el Knizia con el White Bear Red Moon que se supone que están haciendo. Sólo espero que no tenga esas "estatuas", porque estarán chulas, ¡pero no tengo espacio para semejante mamotreto en casa!

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    1. Si llega a salir esa reedición del wargame Dragon Pass creo que será de fichitas. Es que a Sandy Petersen le encantan las miniaturas enormes y The Gods War es una evolución del Cthulhu Wars. :)

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    2. Me suena que dijeron que el de Knizia iba a ser algo nuevo; inspirado en el clásico, pero a su rollo.
      Que fueran a sacar el original no lo sabía. Miedo me da a qué precio te lo van a querer vender... xD

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  5. Muy impresionante. Las figuras brutales. Bichos caóticos que puedan usarse en partidas de rol hay unos cuantos :P

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    1. Sí, hay monstruos muy inspiradores. La figura de Malia podría usarse, por ejemplo, para representar una especie de avatar monstruoso de la deidad. 😷

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