Actualmente, y viendo lo que está pasando desde hace tiempo en los Estados Unidos, y en particular desde el asesinato del afroamericano George Floyd a manos del policía blanco que lo había detenido, la lacra del racismo es otro de los temas que aún más películas y series deberían retratar. Por desgracia, parece que la convivencia entre seres humanos de todos los colores es algo que los seres humanos aún debemos normalizar. Y no solo en los Estados Unidos, también en nuestro país y en muchas otras partes.
Estos últimos años he visto varias películas buenas que tratan de educarnos en la idea de normalizar la convivencia entre seres humanos y desterrar el racismo. Por ejemplo, la francesa Intocables, Figuras ocultas (Hidden Figures), Green Book e Infiltrado en el KKKlan (BlacKkKlansman). Me gustaron cuando las vi y las recomiendo. También hay series que hablan del problema del racismo, como por ejemplo Territorio Lovecraft. Otra serie que me sorprendió muy positivamente en este sentido es Watchmen.
Watchmen es una serie de la plataforma HBO de nueve episodios de duración. Es la continuación de la película del mismo nombre o, mejor dicho, del cómic estadounidense de los años 80, creado por Alan Moore (la serie es más fiel al cómic que la película). Como el cómic y la película, la serie mezcla el género de superhéroes con la investigación policial, la ciencia ficción y la crítica social.
Contrariamente a lo que ocurre en las películas o cómics clásicos de superhéroes, en este caso el enemigo a vencer en un primer momento es la violencia contra los afroamericanos. Por eso no es ninguna sorpresa que los dos protagonistas principales sean afroamericanos fuertes que luchan por la justicia. Además, estos héroes no son los típicos: uno de ellos es una agente de policía casada y con tres hijos. Ninguno de los dos tiene poderes sobrehumanos, aparte de un sentido de la justicia más intenso de lo habitual.
La historia que cuenta la serie se sitúa en una realidad alternativa ligeramente distinta a la nuestra. Por ejemplo, aquí los Estados Unidos ganaron la guerra de Vietnam y el presidente del país es Robert Redford, un guiño al gobierno diametralmente opuesto de Reagan de nuestra realidad. Sin embargo, el origen de la historia es un hecho histórico tristemente real: la masacre racial que ocurrió en 1921 en Tulsa, Oklahoma. Después de ver el primer capítulo busqué en internet este acontecimiento repugnante, porque es que no me lo podía creer, y descubrí que ocurrió de verdad. Y lo peor de todo es que los supervivientes de aquella masacre contra la comunidad negra de Tulsa tuvieron que esperar hasta el año 2001 para que una comisión de investigación reconociera finalmente los hechos (!). 80 años después de la masacre aún no se ha compensado a los supervivientes y sus descendientes.
Watchmen es una serie muy bien hecha, repleta de giros sorprendentes. No en balde ha sido la más nominada en los premios Emmy de 2020. Pero al destacar la masacre racial de Tulsa en el primer capítulo y poner a un superviviente como personaje, expresa entre otros un mensaje de denuncia por todos los maltratos y asesinatos sufridos por los afroamericanos a manos del hombre blanco. No solo eso, sino que la protagonista principal es una afroamericana.
Estos últimos años he visto varias películas buenas que tratan de educarnos en la idea de normalizar la convivencia entre seres humanos y desterrar el racismo. Por ejemplo, la francesa Intocables, Figuras ocultas (Hidden Figures), Green Book e Infiltrado en el KKKlan (BlacKkKlansman). Me gustaron cuando las vi y las recomiendo. También hay series que hablan del problema del racismo, como por ejemplo Territorio Lovecraft. Otra serie que me sorprendió muy positivamente en este sentido es Watchmen.
Watchmen es una serie de la plataforma HBO de nueve episodios de duración. Es la continuación de la película del mismo nombre o, mejor dicho, del cómic estadounidense de los años 80, creado por Alan Moore (la serie es más fiel al cómic que la película). Como el cómic y la película, la serie mezcla el género de superhéroes con la investigación policial, la ciencia ficción y la crítica social.
Contrariamente a lo que ocurre en las películas o cómics clásicos de superhéroes, en este caso el enemigo a vencer en un primer momento es la violencia contra los afroamericanos. Por eso no es ninguna sorpresa que los dos protagonistas principales sean afroamericanos fuertes que luchan por la justicia. Además, estos héroes no son los típicos: uno de ellos es una agente de policía casada y con tres hijos. Ninguno de los dos tiene poderes sobrehumanos, aparte de un sentido de la justicia más intenso de lo habitual.
La historia que cuenta la serie se sitúa en una realidad alternativa ligeramente distinta a la nuestra. Por ejemplo, aquí los Estados Unidos ganaron la guerra de Vietnam y el presidente del país es Robert Redford, un guiño al gobierno diametralmente opuesto de Reagan de nuestra realidad. Sin embargo, el origen de la historia es un hecho histórico tristemente real: la masacre racial que ocurrió en 1921 en Tulsa, Oklahoma. Después de ver el primer capítulo busqué en internet este acontecimiento repugnante, porque es que no me lo podía creer, y descubrí que ocurrió de verdad. Y lo peor de todo es que los supervivientes de aquella masacre contra la comunidad negra de Tulsa tuvieron que esperar hasta el año 2001 para que una comisión de investigación reconociera finalmente los hechos (!). 80 años después de la masacre aún no se ha compensado a los supervivientes y sus descendientes.
Watchmen es una serie muy bien hecha, repleta de giros sorprendentes. No en balde ha sido la más nominada en los premios Emmy de 2020. Pero al destacar la masacre racial de Tulsa en el primer capítulo y poner a un superviviente como personaje, expresa entre otros un mensaje de denuncia por todos los maltratos y asesinatos sufridos por los afroamericanos a manos del hombre blanco. No solo eso, sino que la protagonista principal es una afroamericana.
En duro contraste con este mensaje reivindicativo de justicia, la realidad nos da bofetones con la mano abierta. Después del asesinato de George Floyd en mayo, nos topamos con la noticia de los siete tiros por la espalda que le pegó un policía de Kenosha a Jacob Blake el 23 de agosto. Y así, de nuevo queda claro que todavía queda mucho para que la igualdad racial sea lo normal, y las películas y las series aún tienen que seguir lanzando muchos más mensajes como el de Watchmen.
Pero la realidad no da tregua, y dos días después ocurre que en la manifestación en Kenosha por la justicia racial, un chaval de 17 años, el supremacista blanco Kyle Rittenhouse, mata a dos de los manifestantes con un rifle. Y entonces me pregunto: ¿sirven de algo todos esos mensajes? ¿Acaso no seremos solo los que ya tenemos esto de la igualdad racial interiorizado los únicos que vemos estas películas y series y, por tanto, el mensaje no sirve de nada?
Para entender un poco la brutalidad policial, recomiendo leer este escrito que Mike Pondsmith, autor del juego de rol Cyberpunk, escribió después del asesinato de George Floyd en junio, además del otro artículo al que enlaza: "Confessions of a Former Bastard Cop" (Confesiones de un expolicía hijo de puta). Como recuerda Alan Moore en Watchmen:




