miércoles, 25 de julio de 2018

El libro de los cinco anillos

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Miyamoto Musashi fue un guerrero samurái nacido en 1584 famoso por perfeccionar su inusual técnica de esgrima con dos espadas y vencer en un gran número de duelos a muerte. Al término de su vida, dejó por escrito sus conocimientos de la Vía del Código Marcial para su discípulo y tituló a este legado El libro de los cinco anillos. Según se afirma en la contraportada de la edición que he leído de la editorial Satori, estamos ante «uno de los textos fundamentales del pensamiento marcial japonés». Pero, ¿es cierto o solo es marketing? Con una mezcla de expectación e incredulidad me acerqué a la lectura de este libro y, a continuación, puedes leer mi reseña y opinión.

El libro de los cinco anillos en mi mesita de noche

La edición


La editorial Satori ofrece una edición preciosa de este libro. Enmarcada en su serie de «clásicos» esta editorial especializada en literatura y cultura japonesa ofrece un librito encuadernado en tapa dura, con papel japonés de ese que deja ver las hebras y le da un toque más artesano. Además, el título y el nombre del autor están impresos con un acabado dorado que brilla bajo la luz y le da una solemnidad especial. La ilustración de la portada nos muestra al propio Musashi practicando la técnica de las dos espadas con armas de madera. Por si fuera poco, el libro incluye un marcapáginas de tela roja. Es lo que se dice un formato de lujo, muy llamativo y elegante.

Pero más allá de la cuidada presentación, la principal diferencia de esta edición respecto a las de otras editoriales españolas es que esta es la primera vez que El libro de los cinco anillos se publica en español traducido directamente del japonés. La traducción es obra de Mariko Sese y Carlos Rubio, que incluyen varias notas a pie de página donde comentan aspectos de la traducción o explican detalles para facilitar la comprensión. Por suerte, estas notas son escasas y no se hacen pesadas. Además, Carlos Rubio también completa el libro con un epílogo donde pone el libro en su contexto histórico y hace varias reflexiones que comentaré más adelante.

Y aún hay más. El prólogo corre a cuenta de Kajiya Takanori, el actual sucesor de las enseñanzas de Musashi de su escuela de esgrima Hyohō Niten Ichi Ryu. Por si fuera poco, esta edición se completa con dos añadidos que terminan de redondearla. Uno es otro libro de Musashi: La vía de la soledad, y el otro son unas páginas al final de todo donde se recogen varias de las pinturas que hizo hacia el final de su vida. En total, 171 páginas.

Índice de El libro de los cinco anillos de la editorial Satori

El contenido


La figura del espadachín Miyamoto Musashi es todo un icono en el imaginario popular japonés. Entre otras, las películas de los 50 con Toshiro Mifune como protagonista, los cómics como Vagabond y, sobre todo, la novela de Eiji Yoshikawa, titulada directamente Musashi y publicada en muchos idiomas le han dado fama. Luego, en los años 70 y 80 hubo todo un despertar en Occidente del interés por las artes marciales orientales. El libro de los cinco anillos se tradujo a muchos idiomas y adquirió una fama notable, parecida a la del libro de Sun Tzu El arte de la guerra, de modo que incluso se vende la idea de que las enseñanzas de Musashi son aplicables por los hombres de negocios.

Varias ediciones de la novela de Eiji Yoshikawa, la trilogía de películas y el cómic japonés: ejemplos de la fama de Musashi.

El hecho es que cada persona hará su propia interpretación de las palabras que Miyamoto Musashi escribió en una cueva entre 1643 y 1645, antes de su muerte a los 60 años de edad. Y en el prólogo de Kajiya Takanori, el actual heredero de las enseñanzas del famoso espadachín se hace eco de esta fama en los medios. La tacha de algo excesiva, pero al mismo tiempo se alegra de que haya servido para que más gente lea las palabras del fundador de su escuela de esgrima.

Luego empieza el libro en sí con un prefacio del puño y letra del propio Musashi. Se presenta y hace un repaso muy breve de su vida. De cómo sostuvo su primer combate a la edad de 13 años y cómo posteriormente se enfrentó y salió victorioso de los combates contra varios maestros de las artes marciales. Con más de 60 combates singulares a sus espaldas, y sin haber perdido en ninguno de ellos, Musashi explica que a partir de los 30 se dedicó a reflexionar sobre el conocimiento del Código Marcial y a entrenar para ahondar más en sus principios, ya que, según afirma, fue la adherencia a esos principios, y no su superioridad en el dominio de la espada, lo que le permitió vencer en todos esos combates.

Es curioso que no mencione para nada el último duelo a muerte que libró, porque es el que se ha mitificado más en novelas y películas. El duelo por antonomasia entre guerreros samuráis es el que enfrentó a Musashi contra Sasaki Kojirō, celebrado en el islote de Ganryu. ¿Puede que el motivo sea que Musashi no estaba demasiado orgulloso de ese combate? Puede que nunca lo sepamos, pero sigamos con el libro.

Los anillos del título se refieren a las cinco partes en las que está dividido y que coinciden con los cinco elementos según las creencias budistas: tierra, agua, fuego, viento y vacío. En la parte de la tierra, Musashi nos explica esta división en cinco partes. También pone por escrito los fundamentos básicos del Código Marcial. Como en el resto de esta obra, Musashi rompe con muchos estereotipos. Por ejemplo, establece que no se puede dominar la Vía del Guerrero (el «bushidō») únicamente a través del dominio del sable y que además de la disciplina de las armas, el guerrero debe aprender también la de las letras.

Entre otros, uno de los fundamentos consiste en usar los dos sables samuráis a la vez, el corto (wakizashi) y el largo (tachi o katana), la técnica que caracteriza la escuela de esgrima de Musashi. Por eso su escuela recibe el nombre de «Los dos cielos». Normalmente, los guerreros samuráis solo empuñaban el sable largo y lo hacían con ambas manos para blandirlo con más fuerza. Sin embargo, el autor expone las ventajas que ofrece usar el sable largo con una sola mano y el corto en la otra. Además, expone las ventajas del resto de armas principales existentes en su tiempo, para acabar concluyendo que cada una ofrece ventajas según las circunstancias. Por ejemplo, la lanza es más poderosa en el campo de batalla, el sable corto en espacios reducidos, los arcos en campo abierto y los arcabuces dentro de los muros de una fortaleza. Un detalle que no comprendo es que el autor considera una desventaja del arcabuz el hecho de que no puede seguirse con la vista la trayectoria del proyectil, al contrario que con el arco. Finalmente, la parte de la tierra incluye nueve reglas que Musashi considera esenciales para aprender el Código Marcial, como no pensar en nada malo, aprender los principios de otras profesiones, percibir lo que no se ve y no hacer lo que no sirve para nada.

Cuando describe el contenido de la parte del agua, una frase me recordó a otro famoso experto en artes marciales, a ver si adivinas quién. Dice Musashi: «En un recipiente cuadrado, el agua se hace cuadrada; en uno redondo, se hace redonda...». El autor viene a decir que el combatiente debe fluir y adaptarse a la situación. Sin embargo, la parte del agua es la que se me hizo más pesada de leer. La razón es que se centra en la técnica del uso del sable y resulta en su mayoría aburrida a menos que decidas ponerla en práctica aprendiendo de un maestro. Se describe aquí cómo sostener el sable, cómo mirar al rival, cómo mover los pies, las posturas, cómo golpear y toda una serie de técnicas para un combate real.

Desde mi punto de vista de persona totalmente alejada del conocimiento de las artes marciales, toda esta sección es un gran galimatías que incluye algunas frases incomprensibles. Por ejemplo: «Una cualidad específica de las artes marciales consiste en ver algo lejano como si estuviera muy cerca y en ver algo cercano como si estuviera muy lejos». ¿Qué significa esto? En el texto no queda claro. Otro ejemplo: «Si tomas la iniciativa y atacas primero, tu rival intentará detener o desviar el golpe. Hiérelo entonces de repente en la cabeza, en los brazos o en las piernas.» Vale Musashi, pero ¿cómo lo hiero? Creo que el autor puso aquí muchas técnicas que él había aprendido con la práctica y que pierden bastante el sentido al ponerse por escrito. Aun así, me sorprendió encontrar formas de atacar que nada tienen que ver con el sable, como por ejemplo chocar contra el cuerpo del rival para hacer que salga despedido por los aires. Para terminar, Musashi advierte que el entrenamiento constante es básico para dominar estas técnicas, algo que puede decirse de cualquier arte.

En la parte del fuego, las técnicas de combate dejan paso a las estrategias, toda una serie de principios que no tienen que ver estrictamente con el arma, sino con los enfrentamientos en general. Aquí se incluyen consejos como saber sacar partido del lugar donde se produce el combate, anticiparse a sus movimientos, neutralizar sus ataques e identificarse con el enemigo. No obstante, el elemento al que se da más importancia es el de sorprender al rival. Engañarlo, asustarlo, trastornarlo para que quede en desventaja. También se mencionan varias formas de conseguir vencer cuando el combate se ha estancado.

Varias lecciones de estrategia de la parte «fuego» de El libro de los cinco anillos

Pese a que las enseñanzas de esta parte no son tan técnicas como en la anterior, Musashi peca de nuevo de expresarse de forma vaga en varias ocasiones. Por ejemplo, hacia el final de esta parte menciona la estrategia «Soltar la empuñadura» que según dice, tiene varios significados, como «vencer sin sable» o «no vencer con sable» y concluye admitiendo que «me resulta imposible anotar aquí los diferentes sentidos de estas frases, pero son ideas que invitan a un entrenamiento constante». Pero a ver, si no me has dicho nada concreto, ¿cómo me voy a entrenar? Parece que el autor tiene muchas ideas en la cabeza que no sabe cómo expresar.

Al final de esta parte, Musashi afirma que al visitar otras escuelas de esgrima se encontró con personas que hablaban mucho o usaban trucos sin respetar la Vía del Código Marcial. Por supuesto, considera que solo la adherencia a los principios que el expone en su libro permiten triunfar siempre. Siguiendo con esta filosofía, en la parte de viento Musashi examina varias de las escuelas de esgrima que ha conocido y expone por qué todas están equivocadas.

La principal crítica que hace de las otras escuelas tiene que ver con la comercialización que hacen de sus enseñanzas y el hecho que se centran exclusivamente en el uso del sable, ignorando todos los demás aspectos importantes del Código Marcial según lo describe Musashi. A continuación, describe los errores de las escuelas a grandes rasgos sin mencionar nombres ni desvelar sus secretos. Por ejemplo, menciona que hay escuelas que prestan demasiada importancia a combatir con un sable más largo de lo normal para así gozar de un mayor alcance y golpear primero al enemigo, pero Musashi destaca que limitarse de este modo presenta desventajas cuando se lucha en espacios reducidos. En general, la comparación con estas escuelas ayuda mucho a distinguir cuál es el camino que Musashi considera correcto y que puede resumirse en: flexibilidad y rehuir los extremos. En el combate, todo vale. No hay un método concreto más que pensar en todos los aspectos relacionados con el combate y mantener la mente centrada en la victoria. Si hay que empujarlo y tirarlo al suelo, pues venga. Si hay que atacarlo con la guerra psicológica, adelante.

La última parte del libro es la del vacío. Es con diferencia la más corta y también la más difícil de comprender. Por lo que me parece entender, el autor reitera la importancia de actuar en todo momento según la Vía del Código Marcial y tenerlo siempre presente, de forma que no se caiga en la duda ni la confusión.

La edición de la editorial Satori incluye después otro escrito de Miyamoto Musashi: el Dokkodō o La Vía de la Soledad. Al igual que El libro de los cinco anillos, también terminó de escribirlo en 1645. Se trata de una lista de 21 aforismos que debe seguir todo el que se dedique al peregrinaje de perfeccionamiento. Esta práctica de viajar sin rumbo para perfeccionar el conocimiento de las artes marciales fue más común entre los samuráis sin amo del siglo XVI y XVII. Se llama «musha shugyō» en japonés y es un concepto parecido al del caballero errante de las leyendas artúricas, pero cambiando la moral cristiana por la budista. Musashi vagabundeó para perfeccionar sus habilidades durante la mayor parte de su vida. Leyendo estas frases uno puede hacerse una buena idea de la filosofía de vida de este samurái. En resumen, una vida de extrema austeridad y de rectitud moral. Por ejemplo: «No se debe envidiar el bien de los demás, tampoco se debe quejar uno del mal propio» o «Por mucho que uno envejezca, no se deben acumular posesiones ni tener riquezas». Y una de las que más me gusta es: «En uno mismo hay que pensar ligeramente; en el mundo, profundamente». Este escrito, junto con El libro de los cinco anillos, le fue legado a Terao Magonojō, su discípulo más distinguido, varios días antes de la muerte de Musashi, en mayo de 1645.

Aforismos del 4 al 11 de La vía de la soledad, de Miyamoto Musashi


Después nos encontramos con el epílogo, obra de Carlos Rubio. Además de traducir varios libros japoneses, entre ellos El libro de los cinco anillos, Carlos Rubio es un estudioso y divulgador de la literatura japonesa. No solo ha traducido libros, también ha escrito algunos y ha editado otros. En el epílogo nos cuenta varios detalles de Musashi que ayudan a redondear la lectura. De hecho, es la parte que más me ha gustado de todo el libro. Rubio habla de lo difícil que es distinguir los hechos reales de la vida de Musashi al estar su figura tan mitificada, ya que para escribir su famosa novela sobre el famoso samurái, Eiji Yoshikawa se basó sobre todo en un libro que habían escrito de él sus discípulos. Para contraponer algo de realidad en el mito de Musashi, el epiloguista hace un repaso de los datos históricos del samurái y son especialmente interesantes los que no aparecen en la novela de Yoshikawa, ya que esta culmina con el mítico duelo entre Musashi y Sasaki Kojirō, cuando Musashi tenía 29 años. Pero claro, murió a los 60, así que ¿qué hizo después de eso?

A continuación, Rubio hace un breve y ameno repaso al contexto histórico de la primera mitad del siglo XVII en la que se movió Musashi y describe la realidad social y la ética de ese tiempo. Un tiempo en el que, gracias a una relativa paz, la clase samurái empieza a perder sentido. Donde los ronin o samuráis sin amo se ven involucrados en numerosos duelos a muerte como forma de reclamar su posición como hombres de honor, en mundo donde ya no hay batallas en las que obtener gloria. Es un análisis interesante para entender mejor El libro de los cinco anillos y a su autor.

Una vez analizado todo el contexto, el cotraductor del libro analiza la obra en sí. Repasa cada una de las cinco partes y nos desvela por qué la parte del «vacío» es tan corta. Luego continúa tratando el legado de la obra de Musashi después de su muerte, de la romantización del personaje histórico siglos más tarde y de la creación del halo de exotismo entorno al bushidō (la vía del guerrero), originado sobre todo por el libro de Inazō Nitobe: The Bushidō: The Soul of Japan, publicado en 1905. En definitiva, la aportación de Carlos Rubio es esencial para apreciar de verdad el libro que acabas de leer.

Para terminar, la editorial Satori incluye unas páginas donde pueden verse varias de las pinturas que hizo Musashi, la mayoría con el estilo «sumi-e», es decir, hechas con pincel y tinta negra aguada para conseguir distintos tonos de gris. Me sorprendieron porque son muy buenas y demuestran que realmente Musashi predica con el ejemplo al afirmar que para seguir correctamente la Vía del Código Marcial deben aprenderse también otras artes.

«Hotei mirando unos gallos de pelea», pintura sumi-e de Miyamoto Musashi en la que tal vez reflexiona sobre su juventud.

Opinión


Enfoqué la lectura de El libro de los cinco anillos con un poco de curiosidad y un mucho de escepticismo. Salvo algunos detalles, las primeras partes confirmaron que el libro solo podía tener verdadero interés para un aficionado a la esgrima japonesa o kendō, pero luego, con el epílogo de Carlos Rubio me pareció todo mucho más interesante.

Aun así, este libro puede decepcionar a quien vaya en pos del mito de Musashi o el ideal del samurái en general. Al fin y al cabo, las tácticas más bien realistas que el famoso duelista puso por escrito contrastan mucho con el ideal romántico del honor samurái que nos llega en muchas novelas, películas y cómics. Además, hay capítulos puramente técnicos, contradictorios o difíciles de entender, bien porque describen conceptos difíciles de visualizar si no es con la práctica o bien porque Musashi no logra expresarse de forma muy clara. Esto último puede deberse a que era una persona que tenía muy interiorizados los fundamentos del combate a muerte, pero precisamente por eso le cuesta expresarlos. Cuando sabes hacer algo tan bien que te sale sin pensar (tal vez sea este el concepto de «vacío» o «no forma» que describe Musashi), describir con palabras cómo hacerlo no debe ser nada fácil.

Por otro lado, precisamente debido a esta ducha fría que supone buscar el ideal del samurái en la lectura de El libro de los cinco anillos creo que es muy interesante leerlo. En especial si primero has leído la novela Musashi de Eiji Yoshikawa, este libro sirve de contrapeso y te pone los pies en el suelo respeto al personaje de Musashi, su filosofía de vida y el mundo que le rodeaba. Tal vez el Hagakure de Yamamoto Tsunetomo, con su obsesión con la muerte, satisfaga mejor a quien busca el mito del samurái. En definitiva, vale la pena para todo el que le interese la historia de los samuráis y más concretamente las enseñanzas de uno de los espadachines más famosos del siglo XVII.

Y ya está. Espero que te haya gustado esta reseña y te animes a leer el libro si sientes curiosidad. Por entre 18 o 19€, esta edición de la editorial Satori está muy bien. Si ya te lo has leído, me encantaría que me contaras qué te pareció dejando un comentario aquí abajo. Y si quieres leer otras de mis reseñas de libros sobre Japón, puedes leer esta o esta.

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